Unificar el rostro


Las bases correctoras tienen la misión de unificar, aclarar las zonas en sombra y matizar la piel de una forma discreta y suave, proporcionando un efecto luminoso. Corrigen de forma óptica el aspecto de la piel, borran visualmente las imperfecciones, pareciendo el cutis más liso.

Se presentan en forma de emulsión fluida, ligera y transparente, en blanco o en tonos pastel y, además de dar luminosidad, actúan como velos correctores de la luz. Sus fórmulas van enriquecidas con sustancias hidratantes y protectoras y con distintos activos, elegidos en función del problema que se quiera disimular. Cumplen un efecto distinto según su color. Para elegirlo hay que tener en cuenta el tono de la piel, el ambiente, focos, luces…

Base blanca: forma un fondo homogéneo muy puro que da a la piel una transparencia diáfana y un efecto suave unificado.

Base rosa: rejuvenece, unifica e ilumina el cutis apagado. Recomendable para las pieles mates y átonas, a las que proporciona un resplandor del que carecen.

Base Lila: atrapa la luz, refresca los tonos aceitunados o las pieles cansadas. Indicada para cutis congestionado o rubias con piel clara.

Base azul: muy favorecedor por la noche sobre pieles mates u oscuras, ya que iguala el grano de la piel e ilumina el tono.

Base Amarilla: Sirve para atenuar y emparejar la piel de tonos rosados y violáceos.

Base Verde: Ideal para atenuar y emparejar los tonos rosados y rojizos de la piel. También se utiliza cuando hay acné o cuperosis. Debe aplicarse sobre el área que se quiere corregir, y en cantidades pequeñas, para no perder la sensación de naturalidad. Disimula las imperfecciones y las cicatrices.

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