Khol

Aprovechando mis vacaciones, he adquirido un botecito de khol árabe artesanal. Una auténtica joya.

Se trata de un tarrito de cristal con un polvito muy fino y de color negro muy intenso. Está hecho a base de ingredientes naturales, suele llevar oxido de zinc, antimonio y una mezcla medicinal a base de hierbas y especias (cardamomo, clavo, pimienta...) Aunque la receta, al ser artesanal, varía según quienes lo hacen y pasa de madres a hijas desde tiempos inmemoriables generación tras generación.

Me explicaba la señora que me lo vendió, que la diferencia que hay entre el khol y el kajal, es que el primero es polvo seco y que el segundo, se trata de la mezcla del polvo khol con aceite (y se obtiene el kajal en crema). Pero me decía que se trata del mismo producto y que sus características curativas y de protección del ojo, son las mismas.

La ventaja del khol con respecto al kajal, es que su color es mucho más intenso. La ventaja del kajal con respecto al khol, es que se aplica mucho más fácilmente y no mancha tanto. Otra ventaja del khol, es que permanece en el ojo y no se mueve. En cambio el kajal, al ser cremoso, tiende a salirse de la línea del ojo y emborrona la mirada... Vamos, ambos tienen sus pros y sus contras, la elección de uno o de otro, depende del gusto personal o la ocasión.

Lo utilizan tanto hombres, como mujeres y niños, en tierras orientales y su función básica es proteger los ojos del sol, la arena... Y al mismo tiempo, embellece la mirada y blanquea opticamente el ojo.

Se aplica con un palito de madera o con pincel finito y hace la mirada muy profunda.




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