Protectores solares

LLegada esta época del año, se hace casi obligado, mencionar el tema de la protección solar. Personalmente, dado que tengo la piel muy delicada, utilizo un factor muy alto durante todo el año, pero entiendo que hay personas que no lo hacen así. Si bien es cierto, que no debiéramos descuidar este tema por diversos motivos de los que voy a hablaros hoy.

Antes de nada, deciros que en el mercado existen dos tipos de protectores solares:

Protectores solares de filtro físico: Son los que también se conocen con el nombre de pantallas totales. Debido a su composición (dióxido de titano) reflejan totalmente la radiación solar impidiendo que ésta penetre en la piel y produzca eritema (enrojecimiento de la piel).

Protectores solares de filtro químico: Este tipo de protectores absorben la radiación solar y la frenan para que no resulte nociva para la piel. Estos son los que habitualmente conocemos por sus Factores de Protección Solar (FPS). Cuanto mayor es el índice FPS, mayor es el grado de protección que confieren a la piel estos productos. Así, el FPS, nos indica el número de veces que el protector aumenta la capacidad de defensa natural de nuestra piel frente al eritema.

El bronceado de la piel, no deja de ser un mecanismo de defensa de nuestro organismo. Ya que los melanocitos (células productoras de la melanina, responsable del cambio de color en la piel) sufren un proceso de oxidación debido a las radiaciones solares UVA y UVB. Por tanto, por más que nos veamos más guapas estando morenitas, lo que estamos permitiendo es una agresión directa a nuestro organismo. Por eso es tan importante tomar las debidas precauciones.

Según la Academia Española de Dermatología, cuatro de cada diez personas, nos aplicamos de forma incorrecta el protector solar, con lo cual, mermamos considerablemente su función preventiva. ¿cómo se aplica de forma correcta el protector solar? Pues siguiendo unas sencillas pautas:

• Utilizar protectores solares con FPS adecuados a las características físicas de nuestra piel y que contengan filtros protectores tanto frente a los rayos UVA como UVB.

• Usar la cantidad suficiente para cubrir toda la superficie corporal expuesta y no olvidar zonas como  orejas, cara interna de los brazos, las axilas, los empeines y los dedos de los pies, cuero cabelludo...

• La primera aplicación del protector solar, debe realizarse siempre 30 minutos antes de exponerse al sol. Y se ha de renovar aproximadamente cada dos horas, tras cada baño o si hay una sudoración excesiva.

• Aplicar siempre con la piel seca ya que si está mojada por el agua o el sudor, las gotas funcionan como una lupa y aumentan el riesgo de que se produzcan quemaduras.

• Finalmente, recordar que usar un protector no es excusa para tomar el sol indiscriminadamente. La pantalla total no existe.

Y si vamos a maquillarnos ¿cómo y cuando aplicamos el protector solar? Pues sobre esto existe una pequeña controversia. Algunos espcialistas aconsejan la siguiente rutina:
Limpiar
Tonificar
Hidratar
Proteger
Maquillar

Otros especialistas aconsejan esta otra:
Limpiar
Tonificar
Hidratar
Maquillar
Proteger


¿A que se debe esta pequeña diferencia de opiniones? pues a que unos defienden que el protector solar debe quedar lo más cerca de la piel posible para poderla así proteger con mayor eficacia y los otros defienden que debe de estar lo más cercana a la superficie para poder ejercer su función de barrera.

¿Mi opinión? pues yo creo que ambos grupos tienen su parte de razón y su lógica. Si se utiliza un protector físico (de pantalla) lo lógico es que quede lo más fuera posible. Pero si el protector elegido es un protector químico, lo lógico es que quede lo más cerca posible de la zona a proteger ¿no os parece?

De todos modos, dejaros aconsejar por vuestro farmacéutico de confianza y seguir al pie de l letra las instrucciones de uso del producto que elijais.


Y ahora, a disfrutar del veranito y el buen tiempo.






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