Automaquillaje en Montserrat Fajardo



Como os comentaba en mi anterior entrada, he tenido oportunidad de verme como alumna en un curso de automaquillaje en la Escuela de Maquillaje Profesional Montserrat Fajardo.

Hoy quiero explicaros mi experiencia con el centro, el profesorado, el maquillaje, el trato... en fin, un poco todo, para que podáis valorar si os apetece o no probar vosotras.

Le decía a Arantza Mulas, la gerente de la escuela, que tal cual lo viví, tal cual intento transmitíroslo. Para mi, tan importante es lo que se hace en la vida como el cómo se vive la experiencia. Lo que vi en la escuela realmente me gustó, porque no vi estres, no vi gente amargada, no vi crispación ni vi desaprovechamiento del tiempo... Vi profesionales implicadas en su trabajo y alumnas aprendiendo y disfrutando de su aprendizaje. Para mi, eso tiene un valor añadido a la formación que no en todas las escuelas son capaces de dar.

He estado en otras grandes escuelas, famosisimas por sus cursos de formación a profesionales y os aseguro que el ambiente que allí se respiraba era absolutamente desmotivador... y me parece algo triste, porque cuando alguien se decide a probar en una profesión como esta, lo que necesita es motivación, apoyo y aprovechar al máximo su estancia formativa y sacarle el máximo rendimiento a la experiencia ¿Estáis o no de acuerdo?

Bueno, pues dicho esto, que yo lo considero de vital importancia, vamos a lo que es el curso de automaquillaje en sí.

Debo decir, que después de tanto tiempo, se me hace extraño estar como alumna en vez de como formadora, pero fue muy divertido.

Llegué con la piel limpia así que directamente comenzamos con el maquillaje sin previamente haber tenido que desmaquillar (ahí ganamos algo de tiempo). Y sin más Laia Martin, la formadora, me hizo un análisis general de mi rostro, tras el cual, comenzamos a trabajar. Mejor dicho, ella empezó a trabajar y yo a tomar nota mental de todos los detalles (que más tarde tendría que recrear yo solita).



Primero identificar mi tipo de rostro, de piel, de necesidades específicas... Una vez hecho esto, elegir el fondo de maquillaje adecuado y trabajarlo sobre el rostro. Corregir imperfecciones, ojeras...




Una vez tenemos la base sobre la que trabajar y las correcciones oportunas hechas, aplicamos puntos de luz. En mi caso sobre los pómulos y hacia las sienes. Perdemos muy bien los bordes para que quede todo integrado y no se vean líneas. Y sellamos.




Ya tenemos el rostro, pasamos a los ojos. Con ayuda de un lápiz de mina blandita delineamos la parte inferior del ojo con un trazo adecuado a la forma de mi ojo que es almendrado y ascedente. Marcamos en el párpado superior una gran C . 




Tras dibujar la C, rellenamos ligeramente el hueco uniendo los párpados inferior y superior. Con ayuda de un pincel, difuminamos los trazos.




Ya tenemos el lápiz difuminado, pues vamos a sellarlo con las sombras en polvo. Elegimos un tono muy oscuro  granate con pequeñas purpurinas (que se vino conmigo a casa porque lo necesitaba para vivir jajajajajajaja) para redibujar la C y luego nuevamente difuminamos para perder las líneas de esta sombra. En el párpado móvil, desde el lagrimal hacia aproximadamente dos tercios, aplicamos una sombra salmón muy clarita. Para transiciones entre el claro y el oscuro y para perder la línea de la C, elegimos un tono medio color burdeos muy bonito. Y con la sombra salmon, creamos un punto de luz bajo el arco de la ceja. Delineado y sellado de las líneas de agua con lápiz negro y sombra negra y máscara de pestañas negra aplicada en zig zag para cargar bien la raíz de producto.




Damos paso a las cejas, rellenamos huequitos con un lápiz del tono de mi pelo y las peinamos bien. Turno de esculpir el rostro con unas sombras naturales bajo el hueso de los pómulos y dar rubor al centro de las mejillas con un tono melocotón muy natural y favorecedor. También dimos algo de sombra tostada, desde mis cejas hasta perderla en mi nariz, para ópticamente juntar mis ojos. Perfilamos los labios con un delineador nude y con ayuda de un pincel aplicamos un brillo natural.





Y llegó mi turno... no me voy a repetir, porque los pasos fueron exactamente los mismos (lógicamente) jajajajajajajajaja 






Y este es el resultado final ¿qué os parece? Yo me vi muy favorecida y el maquillaje me encantó. Laia supo captar mi estilo a la perfección y reflejarlo en un maquillaje sofisticado y elegante.


Y hasta aquí el post de hoy ¿Os ha gustado el paso a paso? Yo realmente disfruté muchísimo de la sesión y os insto a que si tenéis la oportunidad, os pongáis en sus manos porque quedaréis encantadas.



Quiero dar públicamente las gracias a la Escuela de Maquillaje Profesional Montserrat Fajardo por darme la oportunidad de disfrutar de este regalo tan fabuloso. Especiales gracias a Laia Martin, que con paciencia y simpatia me dió una clase magistral sin dejar en ningún momento de ser una gran profesional. Y también gracias Pilar Ramos por la realización de todo el reportaje fotográfico que os ha ilustrado el paso a paso de mi curso de automaquillaje.





Quizá te interese