Lemony Flutter de Lush



Hoy os vengo a hablar de uno de mis productos favoritos para el cuidado de las cutículas y las uñas. Me refiero a la Lemony Flutter de Lush.

Se ha convertido en un básico y la tengo siempre en mi mesilla de noche. Además, acostumbro a llevar un tarrito de los de muestra en mi bolso para emergencias.

Según miremos podemos decir que se trata de un envase diminuto o que es un envase gigante... ahora os explico el por qué.


Esta crema está ideada para su uso en las cutículas y para este uso, el envase me parece enoooorme. Contiene 50 gramos, y en cada uso utilizamos producto aproximadamente como del tamaño de dos lentejas... Así que es eterno.


La cosa cambia cuando comienzas a utilizarla... que te das cuenta de que como acondiconadora y reparadora de manos es formidable... y para hacer masajitos después de las manicuras y las pedicuras... y para los talones y los codos, que los deja ultra suaves... y para las rodillas... Y así es como ves que esos 50 gramos se quedan cortos porque te gustarían envases de ¡medio kilo! 

Hablamos de una crema muy densa, yo casi diría que de un ungüento. No tiene una textura ligera y de fácil absorción, aunque debo deciros que a mi personalmente tampoco me desagrada el acabado que deja en mis manos, ya que no es pegajosa, aunque si que las deja brillantes y un pelin resbaladizas por la cantidad de aceites esenciales que lleva. Pero tiene un tacto seco y no mancha, claro está no puedes embadurnarte en ella... porque como buen bálsamo, tardarías tres días en absorber el producto en tu piel.

Yo la uso todas las noches, porque como os decía, la tengo puesta en mi mesilla de noche y es lo último que hago antes de apagar la luz. Como me voy a dormir, no me importa que la crema no se haya absorbido por completo y sin embargo me levanto con las cutículas genial y las manos ultra suaves.

Mis codos y mis talones son otros desde que esta crema entró en mi vida hace ya cerca de un año.

Me encanta su eficacia, pero también me gusta mucho su aroma a sorbete de limones recién exprimidos (no sé si del caribe o de dónde) embriaga tus sentidos cuando te la pones y es un aroma que perdura en la piel.


Entre sus ingredientes destacan la lavanda, el limón, el karité, la manzanilla, aguacate, aceites de soja y linaza... en fin una cóctel de nutrientes para la piel.

Esta cremita va genial también para utilizarla con un palito de naranjo y empujar las pieles hacia a atrás, porque las retira suavemente y permite trabajarlas muy bien. Además, unas cutículas bien hidratadas, no desprenden pielecitas y se mantienen retraidas por más tiempo.

Deciros, que no actúa como endurecedor de uñas sino como hidratante y nutritiva. Pero, una uña bien hidratada y bien nutrida de forma habitual, es una uña que crecerá más sana, dejará de abrirse en capas y dejarás de romperse con facilidad.

Hay que tener en cuenta una cosa, las uñas, no tienen pulmones (y por tanto no necesitan respirar entre esmaltados ni nada por el estilo), pero necesitan mucha agua para que las placas de queratina permanezcan bien enganchadas unas a otras. Por tanto, hidrátalas todos los días y si puede ser, por la mañana y por la noche. 


¿Utilizáis alguna crema para vuestras cutículas? ¿Cuál es vuestra favorita?



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