Dieta saludable, ¿hay que comer de todo para tener una dieta equilibrada?



En vista de los resultados de mis últimas analíticas y viendo que no voy por buen camino, me he planteado firmemente hacer un cambio de hábitos. Pero esta vez no va a ser ponerme a régimen (aquello que todos hemos dicho alguna vez: el lunes empiezo), no quiero estar constantemente amargada por lo que no puedo comer, en vez de disfrutar de lo que como. Tampoco quiero pasarme dos horas diarias encerrada entre las cuatro paredes de un gimnasio  ...

Así, que creo que lo más razonable (que no digo que sea fácil) es cambiar mis hábitos y empezar a llevar una vida más sana y saludable en todos los sentidos. 


Hoy por hoy, me preocupa más mi salud que mi peso y es por eso que para empezar, y en adelante, quiero seguir estas tres normas:

1.- Quererme un poco más y anteponer mis intereses y necesidades a mis caprichos. Que darse un capricho de vez en cuando es estupendo, pero no convertirlo en lo habitual, sino en lo puntual.

2.-  Moverme un poco más, porque cuando el cuerpo no se mueve, se oxida. Por ejemplo optar por bajar las escaleras en vez de usar del ascensor, nadar, pasear con la familia, bailar, patinar, ir en bici... hacer ejercicio no es necesariamente apuntarse al gimnasio. 

3.- Aprender a comer y elegir los alimentos que a mi cuerpo le sientan bien. Una cosa es que me gusten más o menos y otra cosa es que me sienten mejor o peor. Hasta ahora, he elegido los que me gustaban en vez de los que me sentaban bien. El paladar se educa y voy a aprender a que las cosas que me sientan bien, sean también las que me gusten.

Me doy cuenta, de que a pesar de llevar toda la vida comiendo, no sabemos comer. 

En general, abusamos de algunos alimentos y otros no los comemos. Y aquí llega la clásica y típica frase que llevamos escuchando toda la vida... hay que comer de todo. 

Realmente ¿hay que comer de todo para estar sanos? 


Partimos de la base de que la dieta mediterránea es muy sana y muy completa, pero ¿cual es el problema? Pues que no seguimos esta dieta de una manera correcta. En realidad, estamos sobrealimentados y seguimos las pautas de una manera descompensada.


Para hacernos una idea, si todos los alimentos que ingerimos durante un día, los pudiésemos poner en un plato, este sería el plato ideal.


La mitad de nuestro plato serían verduras, hortalizas y frutas. Algo más de un cuarto de nuestro plato deberían ser cereales y algo menos de un cuarto del plato serían las proteínas.

Una buena dieta debe de ser variada, equilibrada, saludable... Tiene que cubrir todas nuestras necesidades a nivel de todos los nutrientes tales como vitaminas, minerales, proteínas, hidratos, grasas... Pero no está escrito en ningún artículo de la ley, que todas estas necesidades se puedan y deban cubrir comiendo todos los tipos de alimentos.

Quiero decir que sí, que nuestro cuerpo necesita calcio, pero que podemos sacarlo de la leche, del queso,  de las almendras, del repollo, de la semillas de amapola o de sésamo... por ejemplo.

Lo mismo sucede con el hierro. Podemos obtener hierro de las carnes, de las lentejas, acelgas, garbanzos, espinacas...

¿Y las proteínas? Un filete de cerdo de 100 gramos, contiene un 15% de proteinas. La misma cantidad de nueces tienen un 14% de proteinas, frente al 19% de proteinas por cada 100 gramos de almendras... El queso manchego contiene 27% de proteinas por cada 100 gramos.

Ácidos grasos Omega 3 podemos encontrarlos en los pescados azules, en el aceite de lino, la lechuga, las espinacas, las fresas, el pepino, las almendras, las semillas de chía...

 Por tanto, elegir uno u otro alimento es una opción, porque lo importante es que las necesidades de un determinado elemento queden cubiertas.

Entonces, el plato ideal es algo así como este que os muestro a continuación. Como decíamos antes, la mitad de nuestro plato serían verduras, hortalizas y frutas. Algo más de un cuarto de nuestro plato deberían ser cereales y algo menos de un cuarto del plato serían las proteínas.



¿Cuál es entonces la diferencia entre el primer plato que os he mostrado y el segundo plato? Pues simplemente el origen de procedencia de las proteínas. Hay quien las prefiere de origen animal y hay que las prefiere de origen vegetal, pero no dejan de ser proteínas y nuestro organismo las utiliza para lo mismo.


Está demostrado, que una persona que sigue una dieta ovo-lácteo-vegetariana tiene cubiertas todas sus facetas alimenticias sin necesidad de incluir en su alimentación carnes ni pescados.



Otra cosa es la dieta vegana, en la que se pueden llegar a tener carencias de vitamina B12 si no se toman suplementos alimenticios de tanto en tanto. 


La vitamina B12 ayuda a mantener sanos los glóbulos rojos y cuida de nuestras neuronas entre otras cosas. El aporte diario que necesitamos de esta vitamina es bajísimo, del orden de entre 3 y 4 microgramos. 

¿De dónde podemos obtener la vitamina B12? Pues La vitamina B12 se produce exclusivamente mediante la síntesis microbiana en el tracto digestivo de los animales. Por ello, los productos con proteínas animales son las fuentes de vitamina B12 en la dieta humana. Otras buenas fuentes son los huevos y los productos lácteos.



Yo, después de leer, documentarme y consultarlo con mi doctora y con mi nutricionista, he optado por comenzar a seguir una dieta ovo-lácteo-vegetariana, que considero que puede ser variada, divertida, gustosa, saludable y equilibrada. En estos momentos, es la que mejor se adapta a mis necesidades y filosofía de vida.






¿Qué es para ti una alimentación sana y equilibrada? ¿piensas que hay que comer de todo?




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